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24/8/2015

Cuida de tu salud cardiovascular para reducir el riesgo de aparición de varices

 

Ya sabemos que la insuficiencia venosa es una patología frecuente que se caracteriza por un déficit en el retorno de la sangre venosa al corazón, siendo una de sus principales manifestaciones las varices. Y también sabemos que las varices son esas venas dilatadas que aparecen como consecuencia del insuficiente cierre de las válvulas venosas, lo que provoca que la sangre quede estancada en las venas o, incluso, que vuelva a los pies como consecuencia de la gravedad.

Pero, ¿nos hemos parado alguna vez a relacionar nuestro problema de varices como nuestra salud y edad cardiovascular? La Sociedad Andaluza de Cirugía Cardiovascular (SACV) define la edad cardiovascular como la juventud o vejez de nuestras arterias, independientemente de nuestra edad biológica. Y es que cuanto más viejas sean nuestras arterias y venas, mayor riesgo tendremos de padecer enfermedades cardiovasculares. A este respecto, en nuestra edad cardiovascular no sólo influyen factores como la edad biológica del paciente o el sexo, frente a los cuáles poco podemos hacer, sino que también entran en juego otro de tipo factores ambientales.

Y sí, nos referimos a esos factores que todo el mundo cita casi de carrerilla a fuerza de verlos en campañas de sensibilización en televisión, en prensa, en radio y otro tipo de soportes. Ya saben, el consumo de tabaco, el colesterol, la hipertensión, el sedentarismo, la falta de ejercicio y, en general, un estilo de vida poco salubre. Y es aquí donde los factores de la edad cardiovascular y el problema de las varices se dan la mano.

Al igual que con la edad biológica o el sexo del paciente, variables en las que poco o nada podemos intervenir a la hora de fijar la edad cardiovascular, con las varices ocurre otro tanto cuando hablamos de fijar un sistema válido que evite el padecerlas, porque ya se ha dicho en más de una ocasión que en su aparición puede influir una cierta predisposición genética, factores hormonales, etcétera. Pero, tal y como ocurre con la edad cardiovascular, con las varices hay factores en los que sí podemos intervenir activamente. Y sí, han acertado. Son muy similares por no decir los mismos: evitar el sedentarismo, controlar la obesidad y el sobrepeso, realizar ejercicio físico, hacer largas caminatas durante el tiempo de ocio si nuestro trabajo nos obliga a estar mucho tiempo de pie y, en general, llevar una dieta lo más equilibrada posible. Todo ello, nos permitirá reducir la aparición de trastornos circulatorios y afecciones de tipo cardiovascular.

Por tanto, si corregimos los factores ambientales que hacen que nuestra edad cardiovascular envejezca más rápido, también estaremos reduciendo las probabilidades de que aparezcan las temidas varices. O viceversa, si se quiere.

No en vano, los doctores Miguel Ángel Gómez Vidal, Francisco Valderrama y José Manuel Garrido Jiménez, también de la SACV, nos recuerdan que los cirujanos cardiovasculares no solo operan el corazón, sino que también se encargan de prevenir, diagnosticar y tratar aquellas enfermedades que afectan a las arterias, a las venas y a los vasos linfáticos. Tanto, que a nivel vascular también tratan las venas mediante la eliminación de las varices, el uso de drenajes venosos activos y todos aquellos elementos de la higiene clínica que ayudan al retorno venoso.

Y, como todo en la vida, el cuidado de nuestra salud no sólo se nota por dentro, sino que también se luce por fuera. Sobre todo, presumiendo de unas piernas bonitas, ¿por qué no?

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