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23/11/2015

El verde de nuestras ciudades, bueno también para nuestra salud cardiovascular

Así es. No solo el ‘verde’ que comemos es bueno para nuestra salud. También lo es el de nuestros parques y zonas de ocio. Sobre todo, si está cerca de donde vivimos. Y ojo, que nos sienta también que nos ayuda a reducir el riesgo de mortalidad cardiovascular.

Es lo que viene a poner de manifiesto una revisión realizada sobre varios estudios que han indagado en este campo. Y dicho metaanálisis se ha publicado recientemente en la revista Environment International, contando además con la colaboración de expertos del Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental (CREAL) y del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal). Básicamente sostiene que, en las zonas con una mayor cantidad de espacios verdes, correlativamente hay un menor riesgo de mortalidad. Principalmente por enfermedades cardiovasculares.

Pero, ¿Cómo han llegado a esta conclusión? Pues como decimos revisado la evidencia científica disponible hasta el momento en la que se hayan relacionado entre sí estos dos parámetros: el disponer de espacios verdes cercanos a las viviendas y su posible relación en lo que a la morbimortalidad en adultos se refiere.

De hecho, uno de los ambiciosos objetivos del estudio se centra en proveer a los profesionales de la salud y a los responsables políticos de las herramientas futuras que les permitan traducir esa potencial evidencia científica en intervenciones concretas. Esas que sirven para mejorar la salud pública en las zonas urbanas.

“Nuestra revisión identificó 12 estudios realizados en América del Norte, Europa y Oceanía, con poblaciones de estudio que abarcaban un espectro tan amplio que iban desde las 2.000 personas hasta más de 43 millones de individuos”, ha explicado al efecto Mark Nieuwenhuijsen, coordinador de esta revisión. Unos trabajos revisados que, por otra parte, “son heterogéneos en el diseño, población de estudio y evaluación de los espacios verdes”, ha precisado.

Pues bien, a pesar de esa heterogeneidad, los investigadores han encontrado que la mayoría de los estudios “muestran una reducción del riesgo de mortalidad, principalmente por enfermedad cardiovascular, en las zonas de mayor verdor residencial”.

Eso sí, no todo son parabienes. Pese a lo que se podría pensarse por ejemplo frente al cáncer de pulmón, los investigadores no han encontrado una reducción de la mortalidad por este tipo de tumor por el mero hecho de disponer de mayores puntos verdes. Y es que todavía hay mucho por hacer, ya que los autores de esta revisión han confesado igualmente que no han encontrado “estudios disponibles sobre los efectos de los espacios azules (lagos, mar, ríos, etc.) en la salud”.

En cualquier caso, la inquietud por indagar más en este campo de investigación, aunque reciente, no es solo del momento presente. Ya en 2013, el European Council Research otorgaba una beca de investigación a un equipo multidisciplinar de la Universidad de Alcalá de Henares. Este grupo, liderado por el epidemiólogo del CNIC y profesor asociado de la Universidad Johns Hopkins Manuel Franco, está estudiando las características físicas y sociales de diferentes barrios de Madrid y su posible correlación en la salud de sus habitantes.

La hipótesis de partida, como también explicaba este mismo experto en un artículo que publicaba en el diario El Mundo, es que dentro del barrio o lugar de residencia “hay una serie de características que se relacionan directamente con conductas que repercuten en el riesgo cardiovascular”. Entre ellas, enumeraba el hábito de fumar, el tipo de alimentación, la actividad física o el consumo de alcohol. Por ello, el trabajo de Manuel Franco trata también de corroborar -partiendo de análisis similares en los que ya había colaborado en EEUU-, una de las premisas de la promoción de la salud: “la importancia de generar entornos saludables para que las personas puedan tomar decisiones saludables”.

Pero estas investigaciones no se detiene ahí ¿Quieren otro ejemplo? Pues en 2014 un estudio realizado en la Universidad de Medicina de Plovdiv, en Bulgaria, venía a poner de manifiesto que las zonas urbanas en las que abundan los espacios verdes ejercen, igualmente, una suerte de ‘amortiguador psicológico’ en lo que a la contaminación acústica se refiere. En definitiva, que lo verde nos sienta muy pero que muy bien. Como diría el anuncio, nos sienta bien ‘por dentro y por fuera’.En el parque

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